El Rey Mohammed VI, que está en el poder desde 1999, ha emprendido la modernización política, económica y social del país: grandes planes sectoriales, reformas del código de la familia y de la protección social, una sociedad civil dinámica y avances en la transparencia electoral. En 2006, el informe de la Comisión de Equidad y Reconciliación, creada por el Rey para arrojar luz sobre las violaciones de los derechos humanos entre 1956 y 1999, también fue un hito.

El contexto regional de la primavera de 2011 ha acelerado este movimiento. El Rey, en su discurso del 9 de marzo de 2011, anunció una reforma constitucional. La nueva Constitución, elaborada sobre la base de amplias consultas (partidos políticos, sindicatos y sociedad civil), fue aprobada en el referéndum del 1 de julio de 2011. El nuevo texto aclaró la relación entre los poderes y fortaleció las funciones del Jefe de Gobierno y del Parlamento.

Las elecciones en Marruecos

Las elecciones parlamentarias, las segundas desde la adopción de la nueva Constitución, se celebraron el 7 de octubre de 2016. La participación fue del 43%, dos puntos menos que el 45% del 2011. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD, un partido conservador con un marco de referencia islamista) salió claramente a la cabeza con el 27% de los votos, ganando 127 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes. El Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), su principal oponente, quedó en segundo lugar con 102 escaños, más del doble de los 47 escaños que ganó en 2011.

Tras varios meses de negociaciones entre los partidos políticos del país, el Rey nombró el nuevo gobierno marroquí el 5 de abril de 2017. Aunque el PJD tiene mayoría en el parlamento, el partido está aliado con la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) y varios otros partidos de la izquierda del espectro político (Partido del Progreso y el Socialismo, Unión Socialista de Fuerzas Populares) o del centro-derecha (Movimiento Popular, Unión Constitucional). Este nuevo gobierno, sin embargo, refleja una disminución de la influencia del PJD, que se ha visto obligado a formar alianzas y a confiar carteras clave a personalidades y partidos más cercanos al Palacio.

El nuevo jefe de gobierno, el Sr. El Othmani, prestó juramento el 25 de abril de 2017 ante la Cámara de Representantes, tras haber presentado, el 19 de abril de 2017, su plan de acción gubernamental destinado a la apertura a la inversión extranjera y a la mejora del desarrollo humano.

Economía de Marruecos

Los problemas económicos movilizan a la sociedad y afectan al gobierno. El aumento de los precios y la disminución del poder adquisitivo están en el origen de una importante campaña de boicot de las empresas Centrale Danone (leche), Sidi Ali (agua mineral) y Afriquia (combustibles), lanzada en las redes sociales el 20 de abril de 2018. Los críticos destacan la colusión entre las esferas económica y política, que conduce a una grieta en la unidad del gobierno.

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Los movimientos de protesta en el Rif (iniciados en octubre de 2016) y en el Oriental (iniciados en diciembre de 2017) también ilustran las dificultades de las zonas rurales. Los juicios de los activistas de Rif Hirak han suscitado críticas en la opinión pública marroquí sobre su carácter político. Las condenas (hasta 20 años de prisión) de 53 militantes del Rif fueron confirmadas en apelación en abril de 2019. El 4 de junio de 2019, se concedió un indulto real a 107 convictos vinculados a Hirak con motivo del Eid Al-Adha, tras un indulto similar para 188 prisioneros el 21 de agosto de 2018.

Para hacer frente a las desigualdades, el Rey ha hecho del desarrollo del país una prioridad nacional. En varios discursos, el más reciente el 29 de julio de 2019, con ocasión del Día del Trono, el Rey renovó su llamamiento a la «reevaluación del modelo de desarrollo nacional» y anunció el establecimiento de una comisión especial para el desarrollo. En 2017 y agosto de 2018, el Rey despidió a varios ministros, entre ellos el Ministro de Economía y Finanzas, Sr. Mohammed Boussaïd, en una lógica de «rendición de cuentas» y para denunciar la insuficiencia del modelo de desarrollo marroquí.

Aunque las autoridades marroquíes han hecho de la seguridad nacional una prioridad, la amenaza terrorista sigue presente en Marruecos. El 16 de diciembre de 2018, dos turistas escandinavos fueron asesinados por individuos que habían jurado lealtad a Daech, en Imlil, una ciudad marroquí situada a unos 60 kilómetros de Marrakech. Si bien este acontecimiento es un recordatorio de la omnipresencia de la amenaza terrorista en el país, la acción de las autoridades sigue siendo eficaz y proactiva, en particular ante la amenaza que supone el regreso de los yihadistas del frente sirio-iraquí. Además, el Ministerio del Interior marroquí anuncia regularmente el desmantelamiento de las células terroristas.

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